De la Cuadra reprocha al capitán el comportamiento de Ainhoa, de escarceos amorosos por el barco sin que su padre le diga nada. El capitán no le da mayor importancia, considera que Ainhoa es aún una cría y que son juegos inocentes. Cambiará de opinión cuando descubra quién es el novio de su hija.

Palomares está convencido de que, dadas las circunstancias, es necesario crear una capilla en el barco pero el capitán le ha denegado el permiso. Dice que el Estrella Polar es un barco apolítico y aconfesional y que eso no variará por mucho que haya cambiado el mundo. Palomares, no se dará por vencido tan fácilmente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario